

En Perú se habla sobre todo castellano. Es el idioma de la administración, la escuela y el comercio, y lo habla la gran mayoría de los peruanos. El quechua y el aymara también son idiomas oficiales en las zonas donde predominan, principalmente en los Andes del sur y alrededor del lago Titicaca.
La Constitución peruana establece el castellano como idioma oficial en todo el país, y otorga la misma condición al quechua, al aymara y a las demás lenguas originarias en las zonas donde predominan.
Fue la lengua administrativa del Imperio inca y sigue muy presente en toda la región andina y en parte de la Amazonía, tanto en las ciudades como en el campo. En Cusco lo escuchará en los mercados, en los pueblos del Valle Sagrado y durante los trekkings. Muchos habitantes de los Andes son bilingües: el quechua es su lengua materna y el castellano llega después.
Se habla en la región de Puno y a orillas del lago Titicaca, a ambos lados de la frontera con Bolivia.
En la selva, las comunidades nativas hablan decenas de lenguas distintas, como el asháninka o el awajún.
Entre uno y dos millones de peruanos no hablan castellano y se comunican solo en su lengua materna, sobre todo en zonas rurales. Esta diversidad refleja la variedad de culturas del país, y también plantea retos concretos en la educación, la salud y el acceso a los servicios públicos.
El castellano peruano, sobre todo el de Lima, tiene fama de ser claro y pausado. Se entiende sin dificultad desde España o desde cualquier país de Latinoamérica, aunque tiene sus particularidades.
En Perú se usa mucho el usted, incluso entre personas de la misma edad o con trato cercano. Como en el resto de América, no se usa vosotros: se dice ustedes en todos los casos.
Al toque (enseguida), chamba (trabajo), pata (amigo), jato (casa), chévere (genial), combi (furgoneta de transporte público). En el mercado, pida la yapa: es ese poquito extra que el vendedor añade a su compra.
Muchas palabras del día a día tienen origen quechua: palta (aguacate), choclo (mazorca de maíz), cancha (maíz tostado, y también terreno), papa (patata) o la propia yapa.
Muy poco. Lo encontrará en hoteles, algunos restaurantes turísticos, aerolíneas y en grandes sitios como Machu Picchu. En los pueblos andinos y en las islas del lago Titicaca, en cambio, le hablarán castellano, y a veces solo quechua o aymara.
Decir algo en quechua siempre saca una sonrisa. Allillanchu? (hola, ¿cómo está?), sulpayki (gracias, en la región de Cusco), tupananchiskama (hasta la próxima).